La transformación tecnológica, la creciente complejidad de los proyectos de infraestructura y la necesidad de mejorar la productividad están modificando progresivamente el ejercicio de la ingeniería civil. En este escenario, la disciplina enfrenta el desafío de incorporar nuevas herramientas y metodologías sin perder de vista las dimensiones técnicas, organizacionales y humanas que intervienen en todo el ciclo de vida de una infraestructura.
Esta intersección entre ingeniería, tecnología y gestión forma parte del trabajo académico de Rodrigo Herrera, ingeniero civil PUCV, doctor en Ciencias de la Ingeniería y en Infraestructuras de Transporte y Territorio, y director del Magíster en Ingeniería Civil. Sus investigaciones se han concentrado en los procesos de diseño de edificaciones e infraestructura, abordando metodologías de trabajo, transformación digital, BIM e inteligencia artificial, así como las dinámicas de colaboración y flujo de información que se producen al interior de los equipos.
Desde esta experiencia, el académico ha desarrollado una perspectiva que conecta la innovación tecnológica con la forma en que las personas y organizaciones enfrentan los nuevos desafíos de la industria. “La transformación digital es una realidad latente y hay que implementarla sí o sí. No estamos en una burbuja ajenos al mundo”, plantea Herrera, una premisa que también atraviesa la formación promovida por este programa de postgrado.
El programa fue diseñado precisamente desde la necesidad de integrar distintas dimensiones de la disciplina. Frente a una industria que avanza lentamente en materia de digitalización y productividad, pero que debe responder a proyectos cada vez más complejos, la propuesta articula conocimientos de diseño estructural, hidráulico y geotécnico con contenidos de tecnología, innovación y gestión.
“Tratamos de dar una mirada más integral a los problemas de infraestructura desde el diseño y también desde la gestión y tecnología”, explica el director del programa. Esta perspectiva busca que los estudiantes puedan comprender los problemas de infraestructura desde distintos ángulos y relacionar los conocimientos técnicos con las herramientas que están transformando actualmente el sector.

Una ingeniería civil conectada con su entorno
Para Herrera, una de las particularidades de la industria de la infraestructura es la distancia que todavía existe respecto de los niveles de digitalización alcanzados por otros sectores. Al mismo tiempo, los proyectos requieren resolver problemas de mayor complejidad y con una capacidad profesional que permita responder a ellos desde el propio contexto nacional.
“La industria de la infraestructura enfrenta dos grandes desafíos: por una parte, todavía presenta bajos niveles de adopción tecnológica y de mejora en productividad; y, por otra, debe responder a proyectos y problemas de infraestructura que son cada vez más complejos”, señala.
Este escenario se refleja en los contenidos y discusiones que forman parte del programa. Los cambios en las normativas de diseño sísmico, la implementación de BIM, la gestión contractual de proyectos de infraestructura pública y el desarrollo de la construcción industrializada son algunos de los fenómenos que permiten vincular los aprendizajes con transformaciones que están ocurriendo actualmente en la profesión.
La conexión con el entorno también se encuentra presente en el propio cuerpo académico. Profesores del programa participan en comités normativos, asociaciones gremiales y espacios especializados vinculados a la transformación tecnológica del sector, además de desarrollar investigación aplicada y trabajos de consultoría con empresas.
“Es muy difícil hacer, en esta disciplina, investigación que se estanque en la teoría; todo tiene una aplicación directa en la industria”, sostiene Herrera. Desde esa perspectiva, el vínculo con el medio no se limita a observar los cambios de la profesión, sino que permite incorporarlos a la discusión académica y contrastar las nuevas herramientas y metodologías con problemas concretos.
Esta conexión resulta especialmente relevante ante transformaciones que aún se encuentran en desarrollo. Entre ellas, Herrera identifica la construcción industrializada como uno de los cambios que tendrán mayor impacto en los próximos años, tanto en el diseño como en la gestión y las tecnologías utilizadas por el sector. “Si bien la industria se mueve lento, siempre se están discutiendo cosas nuevas. Quizás los pasos son más graduales, pero siempre va avanzando. No es estática, es bastante dinámica”, afirma.
Una propuesta que apunta a la consolidación
Esta mirada integral ha acompañado al programa desde su creación en 2024. En julio de este año egresó su primera generación, luego de completar el ciclo iniciado en agosto de 2024, marcando un primer hito para una propuesta que ahora comienza una nueva etapa de consolidación.
El momento coincide, además, con la primera acreditación del Magíster en Ingeniería Civil PUCV. Actualmente, el programa se encuentra en la etapa final de su autoevaluación y preparando los antecedentes que serán enviados a la Comisión Nacional de Acreditación (CNA).
Para el equipo del programa, este proceso representa una oportunidad para revisar el camino recorrido durante sus primeros años y evaluar la pertinencia de su propuesta frente a las transformaciones de la disciplina. La experiencia de la primera generación permite, en ese sentido, observar cómo una formación concebida desde la integración entre diseño, tecnología y gestión responde a las necesidades de profesionales que se desempeñan en una industria en permanente evolución.
En este desafío también se expresa el sello que Herrera busca imprimir al programa: una formación exigente, pero conectada con las condiciones reales en que sus estudiantes desarrollan su actividad profesional. La excelencia académica, sostiene, “debe traducirse tanto en el rigor de los contenidos como en una administración capaz de acompañar a profesionales que compatibilizan estudios, trabajo y vida familiar”.
Así, a poco más de dos años de su creación y con su primera generación de egresados, el Magíster en Ingeniería Civil PUCV enfrenta su siguiente etapa con una propuesta que busca mantenerse atenta a los cambios de la profesión. Una formación que, en palabras de su director, aspira a ubicarse “en las últimas tendencias de la ingeniería civil mundial” y en la frontera del conocimiento aplicado a los desafíos que enfrenta actualmente la industria.
Javiera Allendes