Magíster en Comunicación PUCV: una formación que amplía la mirada sobre los desafíos de la comunicación contemporánea

La comunicación atraviesa hoy prácticamente todos los ámbitos de la vida social. La expansión de las plataformas digitales, la transformación de las formas de producir información y el acelerado desarrollo de la inteligencia artificial han modificado no solo las herramientas disponibles para los profesionales, sino también las preguntas que surgen en torno a cómo comprendemos y nos relacionamos con nuestro entorno.

En este contexto se desarrolla el Magíster en Comunicación PUCV, programa de la Escuela de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso que busca entregar a sus estudiantes una mirada amplia sobre la comunicación contemporánea, combinando herramientas concretas para el ejercicio profesional con una sólida reflexión sobre sus fundamentos y efectos.

Para Daniel Jiménez, director del programa, esta amplitud constituye precisamente uno de sus principales atributos. “Nos gusta esta mirada amplia de la comunicación que tenemos, que va desde la comunicación digital a la comunicación política”, explica, destacando que el propósito no es restringir la formación a una especialización excesivamente específica, sino ampliar las posibilidades de comprensión y acción de quienes se desempeñan en este ámbito.

Una mirada estratégica sobre la comunicación

Aunque se trata de un programa profesionalizante, el Magíster incorpora una importante dimensión teórica que permite a sus estudiantes comprender las decisiones comunicacionales más allá de su dimensión técnica.

“Hay una mirada estratégica sobre la comunicación que se transversaliza en el programa”, señala Jiménez. “Esta perspectiva implica comprender que cada decisión comunicacional, desde la elección de un formato hasta la utilización de una determinada imagen o recurso, responde a objetivos y produce determinados efectos”, explica.

Esta aproximación se vincula también con la diversidad de perspectivas que conviven al interior del programa. Sus estudiantes provienen de distintas áreas profesionales, entre ellas periodismo, lingüística, publicidad, ingeniería y educación, entre otras disciplinas. Esa diversidad permite que las discusiones desarrolladas durante las clases incorporen experiencias y aproximaciones distintas frente a los fenómenos comunicacionales.

“Los estudiantes tienen hartas ganas de aprender cosas nuevas, y a mí eso me motiva harto”, comenta el director, quien destaca que la diversidad de trayectorias profesionales enriquece las conversaciones y permite observar los fenómenos comunicacionales desde múltiples perspectivas.

Comprender un escenario en permanente transformación

Uno de los desafíos que actualmente concentra la atención en el campo de las comunicaciones es el impacto de la inteligencia artificial. Para Jiménez, sin embargo, abordar este fenómeno requiere superar tanto el entusiasmo acrítico como el temor ante el reemplazo de las capacidades humanas.

“Creo que la inteligencia artificial es muy importante, y creo que hay que considerarla como una gran herramienta, como una gran aliada que puede permitir optimizar muchísimos procesos, pero creo que la reflexión humanista debe estar permanentemente en esa parte”, plantea.

Desde esta perspectiva, el desafío no consiste únicamente en aprender a utilizar nuevas tecnologías, sino también en comprender sus implicancias y desarrollar criterios para desenvolverse críticamente frente a ellas. El académico enfatiza que esta reflexión es especialmente relevante en un escenario donde los cambios tecnológicos avanzan con rapidez y modifican progresivamente las prácticas profesionales.

“El aporte de las humanidades a este cambio, a esta reflexión sobre la IA, es fundamental. Es esencial incorporar el pensamiento crítico en toda esta mirada, y creo que los estudios de posgrado tienen un rol clave en eso”, sostiene.

Ampliar el horizonte profesional

En lugar de entender el postgrado únicamente como una instancia para adquirir nuevas habilidades, Jiménez plantea que la formación de magíster también puede convertirse en una oportunidad para comprender con mayor profundidad fenómenos que muchas veces se encuentran naturalizados en la vida cotidiana.

“Creo que el alumno que hace un magíster está en búsqueda de explicaciones”, afirma. En ese sentido, “la experiencia formativa permite conectar los conocimientos y herramientas profesionales con una reflexión más amplia sobre el mundo comunicacional en el que las personas se desenvuelven”, sostiene.

Esta combinación entre práctica y reflexión constituye, para el director, uno de los elementos centrales de la propuesta académica. “Este horizonte que nosotros tratamos de proveer en este programa tiene un balance muy bueno entre herramientas muy concretas para ejercer profesionalmente y todo un soporte teórico de cómo estas herramientas funcionan en la vida”, destaca.

A ello se suma una perspectiva que busca reconocer las particularidades de los territorios y descentralizar las miradas sobre la comunicación. El carácter online del programa amplía sus posibilidades de convocatoria y permite incorporar una perspectiva regional a las discusiones sobre el campo.

“Tener una mirada estratégica desde las regiones lo hace una experiencia completamente distinta, en este país tan centralizado”, plantea Jiménez, relevando el valor de construir conocimiento y reflexión comunicacional desde fuera del centro del país.

Una formación que se renueva junto con su disciplina

La transformación constante del campo comunicacional también exige que los programas de formación revisen permanentemente sus contenidos y enfoques. En el Magíster en Comunicación PUCV, esta tarea forma parte de la conversación académica del equipo.

“Los programas hay que estarlos repensando constantemente”, explica Jiménez. Para el académico, el diálogo entre profesores resulta fundamental para identificar los cambios que atraviesan la comunicación y evaluar cómo estos deben incorporarse a la formación de los estudiantes.

Esta capacidad de revisión se vincula con un ejercicio más profundo de reflexión sobre la propia identidad del programa. En el marco de su proceso de renovación de acreditación, el equipo académico ha tenido la oportunidad de revisar su trayectoria y preguntarse por aquello que define su propuesta formativa. Para Jiménez, se trata de un proceso de autoconocimiento que permite reconocer cómo el programa ha evolucionado a lo largo del tiempo.

Al sintetizar aquello que distingue al Magíster en Comunicación PUCV, el director lo expresa en una idea que reúne los distintos elementos de su propuesta: “Hay una mirada estratégica y humana”. Una combinación que busca formar profesionales capaces no solo de desenvolverse ante las transformaciones de la comunicación, sino también de comprenderlas, cuestionarlas y aportar desde ellas a los desafíos de su entorno.

Javiera Allendes

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