Doctorado en Educación PUCV proyecta su consolidación con foco en justicia social e investigación interdisciplinaria

La justicia social y educativa constituye el sello que orienta el desarrollo del Doctorado en Educación de la PUCV. A dos años del inicio de sus actividades, el programa avanza en la formación de investigadores capaces de analizar críticamente la realidad socioeducativa y generar conocimiento que contribuya a transformar las políticas, las instituciones y las prácticas educativas.

Su creación respondió tanto a la trayectoria académica de la Escuela de Pedagogía como a la necesidad de ampliar la oferta de formación doctoral en el país y la Región de Valparaíso. Así lo explica su director, el académico Juan de Dios Oyarzún, sociólogo de la Pontificia Universidad Católica de Chile y doctor en Estudios de Política Educativa de University College London.

“Hay un patrimonio académico y pedagógico importante que ha ido acumulando la Escuela de Pedagogía durante décadas. Ese patrimonio, en términos de investigación y docencia, nos llevó a pensar que debía desplegarse a través de un programa de posgrado de excelencia”, señala.

La iniciativa también buscó responder a los desafíos de un campo educativo en permanente transformación, fortaleciendo la investigación y la producción de conocimiento capaz de comprender las complejidades del sistema educativo contemporáneo. Como explica Oyarzún, uno de los propósitos que motivó la creación del programa fue “formar doctores en educación que se hagan las preguntas necesarias para poder responder a los desafíos del siglo XXI en educación”.

La justicia social como sello transversal de la investigación

El compromiso con una educación más justa atraviesa las tres líneas de investigación del programa: Ecosistemas de Enseñanza y Aprendizaje; Ciudadanía, Inclusión y Diversidad; y Políticas Educativas, Gestión y Liderazgo Institucional. Estas áreas recogen la diversidad del trabajo académico de la Escuela de Pedagogía y permiten abordar los fenómenos educativos desde distintas perspectivas.

Para Oyarzún, la justicia social no constituye únicamente una declaración de principios, sino una perspectiva que debe incorporarse al desarrollo de las investigaciones doctorales.

“Creemos que el sello de justicia social es fundamental y sigue vigente hoy. Es necesario problematizarlo y rescatarlo de manera permanente, porque los desafíos que teníamos a inicios del siglo XXI hoy se ven aún más complejizados”, sostiene.

Desde esta perspectiva, las investigaciones pueden abordar problemáticas relacionadas con los procesos de enseñanza y aprendizaje, la inclusión escolar o las políticas educativas, entre otros ámbitos. Aunque cada estudiante se adscribe a una línea de investigación de acuerdo con sus intereses y el desarrollo de su proyecto, el análisis de la justicia educativa forma parte de la formación y de los criterios con que se evalúan sus trabajos.

“Todas esas líneas están atravesadas por un propósito y una reflexión en torno a los dilemas de justicia. Esperamos que las investigaciones que se desarrollen en las tesis contribuyan a que la educación sea más justa en esos distintos ámbitos”, agrega el académico.

Vinculación territorial e interdisciplinariedad

Otro de los elementos distintivos del programa es su modalidad presencial y su apuesta por mantener una relación estrecha con los territorios donde se desarrollan las investigaciones. Esta orientación no implica circunscribir los estudios a la Región de Valparaíso, sino favorecer el diálogo con distintas comunidades educativas del país.

“Creemos que hay un sello territorial importante que debemos propiciar como universidad, como escuela y como doctorado. La vinculación territorial no significa enfocarnos solamente en casos de la Región de Valparaíso, sino abrirnos a otras realidades, de acuerdo con las inquietudes y las trayectorias de cada estudiante”, explica Oyarzún.

La diversidad de perspectivas también se expresa en la participación de académicos de distintas disciplinas y unidades de la Universidad, entre ellas Trabajo Social, Educación Física, Filosofía y Lingüística. Esta colaboración constituye una base para fortalecer el carácter interdisciplinario del programa y ampliar las oportunidades de investigación conjunta.

Nuevos desafíos para consolidar el programa

Tras obtener tres años de acreditación en 2025, el Doctorado en Educación se prepara para su próximo proceso de evaluación, previsto para inicios del 2028. En este camino, uno de los principales desafíos será consolidar un claustro académico que acompañe el sostenido crecimiento de la matrícula del programa y favorezca la colaboración interdisciplinaria entre investigadores.

El programa pasó de seis estudiantes en su primer año a contar actualmente en su tercer año de funcionamiento con 20, y proyecta alcanzar alrededor de 26 el próximo año. Este crecimiento plantea la necesidad de ampliar las capacidades de supervisión de tesis y generar espacios de trabajo colectivo, redes de investigación y proyectos interdisciplinarios que enriquezcan la experiencia doctoral.

A ello se suma la internacionalización. Durante este año, dos estudiantes de tercer año realizaron una pasantía doctoral en la Universidad de Trnava, en Eslovaquia, mediante el programa Erasmus de esa institución. Asimismo, el doctorado trabaja en el desarrollo de nuevas oportunidades de colaboración con universidades extranjeras, a través de cotutorías, actividades formativas y futuras pasantías.

“Queremos que estas experiencias se extiendan y que existan más oportunidades de formación complementaria con universidades internacionales. El desafío es que los actuales convenios con universidades de Europa y América Latina se traduzcan en oportunidades concretas para los estudiantes y que podamos consolidarlas en el tiempo”, señala el director.

Con estos objetivos, el Doctorado en Educación PUCV busca fortalecer su propuesta formativa y responder a las exigencias de un campo que requiere nuevas preguntas, perspectivas diversas y conocimiento riguroso. Su apuesta, concluye Oyarzún, es contribuir a comprender las complejidades de la educación contemporánea desde una mirada interdisciplinaria, con un sello de justicia social y una permanente vinculación territorial.

Javiera Allendes

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