Magíster en Geografía PUCV: una disciplina para armonizar sociedad y territorio

En el Instituto de Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso, próximo a instalarse en 2026 en calle San Ignacio para el desarrollo exclusivo de la disciplina, y donde se cruza la mirada acuciosa del territorio con una visión de futuro respetuosa del pasado, nos da la bienvenida el profesor Andrés Moreira, doctor en Ciencias Naturales de la Universidad Erlangen-Nürnberg, de Alemania, licenciado en Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Chile y actual director del Magíster en Geografía de esta casa de estudios, para adentrarnos precisamente en este programa.

El Magíster en Geografía de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso se consolida como un programa académico orientado a comprender y transformar los territorios, articulando investigación, trabajo de campo y un fuerte compromiso social. Bajo la dirección del profesor Moreira, la propuesta busca armonizar la relación entre las personas, sus espacios de vida y los desafíos socioambientales contemporáneos.​

Origen y acreditación

El magíster nace desde un Instituto de Geografía con más de 50 años de trayectoria, considerado entre los más históricos de Chile en la formación de la disciplina. “Mi nombre es Andrés Moreira Muñoz y soy profesor titular del Instituto de Geografía y director del programa”, introduce el académico, quien se formó como geógrafo en Santiago y luego realizó un doctorado en Alemania en temas de medio ambiente, desarrollo sostenible y áreas protegidas.​

Tras incorporarse a la PUCV en 2015 y dictar cursos como Biogeografía, Seminario de Investigación y Sistemas Físicos Naturales, el profesor recuerda que “el 2020 empezamos el proyecto, 2023 inició el programa y ya tenemos tres generaciones en curso, dos de las cuales ya aprobaron todas sus tesis y sus trabajos”. Hoy, el programa cuenta con su primera acreditación por cuatro años, hito que lo posiciona dentro de la oferta de posgrado de la universidad.​

Identidad territorial en Valparaíso

Moreira subraya que el magíster viene a cubrir un vacío en la Región de Valparaíso dentro de los estudios territoriales. “Existen posgrados de esta naturaleza en Santiago principalmente y algo similar en Concepción. Pero no existía un posgrado que viera los temas de índole territorial y problemas asociados a la organización de actividades en el espacio en la Región de Valparaíso”, explica.​

El programa ha atraído tanto a egresados de Geografía como a profesionales de disciplinas afines. “Ha sido atractivo, en primera instancia, para nuestros exestudiantes (…) pero también ha sido atractivo para disciplinas afines como Arquitectura, Agronomía, Trabajo social, Psicología y Ecoturismo”, señala el director, destacando la vocación interdisciplinaria del posgrado.​

Estudiantes diversos, fundamentos comunes

La diversidad de orígenes profesionales plantea un desafío formativo que el programa ha decidido asumir como parte de su sello. “Tenemos el desafío permanente de transmitirles a estudiantes que vienen de otras disciplinas cuáles son los fundamentos de nuestra disciplina geográfica”, indica Moreira, aludiendo a conceptos como espacio geográfico, territorio y lugar, y su expresión a distintas escalas.​

Para ello, “hemos diseñado una serie de cursos obligatorios y una serie de cursos electivos que nos van permitiendo hacer esta lógica integración”, comenta, destacando que las dos primeras generaciones han logrado un 100% de graduación.

Sello valórico y compromiso con el bien común

Uno de los ejes más nítidos del magíster es su alineamiento con el sello valórico de la PUCV. “Nosotros enfatizamos en el sello valórico en el sentido de ser un referente para los problemas de la sociedad en su conjunto y los problemas de la región en particular”, afirma el director.​

En esa línea, destaca que los trabajos del estudiantado “están explícitamente relacionados con la búsqueda del bien común”, lo que se expresa en investigaciones sobre “la situación de mujeres en las cárceles de la región y su condición de alejamiento físico y comunicacional con su familia”, así como en estudios sobre usos de suelo y sequía en la cuenca del Aconcagua. Esta orientación hacia problemáticas reales y la articulación con políticas públicas dialoga con el énfasis humanista y social que se observa en otros posgrados de la Facultad.​

Geografía aplicada a conflictos socioambientales

El carácter social del programa se refleja también en el tipo de fenómenos que aborda. “La mayoría de los proyectos que se desarrollan tienen un sentido social”, enfatiza Moreira, mencionando investigaciones sobre “la minería extractiva y asociada al despoblamiento en la región de Coquimbo” y los impactos de la transición energética hacia energías renovables no convencionales, como el boom de instalación de paneles solares en suelos agrícolas.​

Frente a estos procesos, el académico define el rol del magíster con una metáfora clara: “Nosotros somos como una especie de ‘Pepe Grillo’ que está diciéndole a la sociedad ‘miren, se está intentando avanzar por estos aspectos, pero hay que tener ojo en estos temas’”. El objetivo, agrega, es que “si hay afectación al medio ambiente y a las personas, hay que tomar medidas de mitigación, resguardo o compensación”, anticipando conflictos que luego pueden escalar en malestar social y tensión política.​

Un claustro sólido y en diálogo con la contingencia

El cuerpo académico del magíster ha sido bien evaluado por los procesos de acreditación, tanto por su productividad científica como por la diversidad de líneas de investigación. “El claustro es un claustro bastante sólido que, según los estándares y criterios de la CNA, ha sido muy bien evaluado”, comenta Moreira.​

En él “están representadas las distintas áreas de la geografía”, desde estudios de riesgo ligados a dinámicas oceánicas y tsunamis, hasta investigaciones urbanas sobre envejecimiento poblacional, campamentos y riesgo de incendios, problemáticas que el Instituto viene estudiando desde el siniestro de 2014 en la quebrada Las Cañas. Al mismo tiempo, el programa se ha propuesto “avanzar en lograr más paridad de género en el claustro académico”, desafío que se alinea con los esfuerzos institucionales de la universidad.​

Carácter académico y proyección de egresados

El director marca con claridad la naturaleza del programa: “Nuestro magíster es netamente de carácter académico”, señala, subrayando que el foco está en “buscarse y desarrollar una pregunta de investigación que tenga un valor importante para la población y un grado de aplicación, pero con un componente importante de desarrollo teórico-metodológico”.​

Por lo mismo, advierte que “la persona que está buscando un desarrollo profesional específico, con algunas herramientas para mejorar sus condiciones laborales, en este minuto nosotros no somos opción en ese sentido”. Sin embargo, varios egresados ya se vinculan a proyectos FONDECYT, Anillos u otros fondos, o han optado por continuar estudios de doctorado, lo que convierte al programa en “una especie de puente hacia otros estudios de posgrado en el extranjero”.​

Desafíos, trabajo de campo y futuro del programa

Entre los principales desafíos, Moreira menciona “una mayor articulación con el pregrado”, dada la paradoja de que el último año de la carrera de Geografía está fuertemente orientado al desempeño profesional. El objetivo es que, “antes del último año o durante este último año en el pregrado”, las y los estudiantes puedan cursar asignaturas de posgrado y así entusiasmarse con la vía académica, logrando “un equilibrio (…) entre estudiantes de geografía propiamente tal y estudiantes provenientes de disciplinas afines”.​

El trabajo de campo es otro pilar exigente del programa: “Nuestra disciplina es muy demandante en cuanto a la necesidad de estar en terreno”, recuerda el director. El magíster ha realizado salidas a la Carretera Austral, para estudiar los efectos de la erupción del volcán Chaitén y deslizamientos en Villa Santa Lucía, y a la Región del Biobío, en el marco de un proyecto Anillos que compara conflictos socioambientales entre las cuencas del Aconcagua y del Biobío. Estas experiencias implican una importante logística y búsqueda de recursos, constituyendo un desafío permanente para la continuidad del modelo formativo.​

Una invitación a pensar el territorio

Para quienes estén interesados en postular, el director recomienda un acercamiento directo al programa. “Aconsejaría entrevistarse con el claustro, que hay una entrevista dentro del marco de la postulación”, sugiere, añadiendo que, al estar acreditados, “les aconsejaría inmediatamente postular a las becas ANID”.​

Moreira invita especialmente a quienes se sienten atraídos por “los temas de organización espacial de algún fenómeno que también puede ser cartografiable” a “no tener miedo de acercarse”, recordando que el programa mantiene vínculos con distintas escuelas de la universidad, con otras instituciones del país y con el extranjero. Antes de despedirse, deja una recomendación de lectura: “Voy a aprovechar esta instancia para recomendar los trabajos del profesor Rogerio Haesbaert”, geógrafo brasileño cuya obra, cuenta, “ha inspirado una parte importante de nuestro trabajo”.

Para conocer más sobre este programa, visita: https://postgradospucv.cl.

Por Ayskée Solís H.

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